Pájaros nº28 Colección Leonardo

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Los pájaros de colección Leonardo
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Este álbum está dedicado a los pájaros, que al estar dotados de alas ocupan un lugar especial en el panorama de la vida sobre la tierra. De hecho, los pájaros pueblan el cielo con sus vuelos porque han convertido el aire, que respiran como nosotros, en su ambiente natural; su forma y estructura, adaptadas perfectamente a dicho ambiente, les dan una ligereza y eficiencia incomparables. Al igual que los cuadrúpedos (y el hombre), los pájaros también pertenecen a la gran familia de los vertebrados; pero mientras que en el hombre (y en general en los cuadrúpedos) es bastante fácil reconstruir la estructura interior a partir de la forma exterior, en los pájaros se puede decir que esto resulta mucho más difícil, dada la gran diferencia que hay entre la apariencia exterior y la estructura interior. Dicha característica se debe al hecho de que la cobertura de plumas cumple solo en parte la función e proteger contra el frio, mientras que su papel principal es el aumentar el volumen del cuerpo y darle forma aerodinámica. Cuando dibujan pájaros, los principiantes cometen errores a menudo, precisamente porque el manto de plumas oculta completamente los huesos de las patas, la posición del tronco y la larga hilera de vertebras del cuello. Para comprender el mecanismo del vuelo es importante analizar las diferencias entre la estructura humana y la de los volátiles. Para empezar, el esqueleto del pájaro es ligerísimo, mientras que en el hombre y en la mayoría de animales representa la parte más pesada del cuerpo; en sus huesos hay numerosas celdas del aire, y tienen un refuerzo de puntales parecido al armazón de los aviones; es el esternón, muy aquillado, está generalmente soldado con las clavículas (hueso a horquilla) y el tronco presenta una estructura ósea particularmente compacta desde la pelvis hasta los omoplatos. La movilidad de las vertebras se concentra casi toda en el cuello, que puede contener hasta 25, logrando por lo tanto encorvarse completamente sobre sí mismo. Los grande motores del vuelo son los músculos pectorales, que en los grande voladores llegan a pesar tanto como el resto de la musculatura; a los pectorales se les añaden los músculos más delgados que modelan aerodinámicante el tronco, los músculos cutáneos que gobiernan el movimiento de las plumas, los del cuello y los miembros más consistentes y, por último, los de la últimas vértebras, soldadas en la parte terminal en una especie de placa que sirve de base para la unión de las plumas de la cola. Nótese que en los pájaros todo está en función del vuelo. Pasemos por último a las alas, que al fin y al cabo son la característica principal de los pájaros. En realidad, la osamenta de las alas no es tan diferente a la que los brazos humanos. La ensambladura del humero al hombro tiene lugar por medio de la horquilla y el coracoides, y es tan robusta que impide que los potentes músculos del vuelo compriman el tórax al contraerse; el cúbito y el radio están unidos en la extremidad y por lo tanto no pueden girar el uno sobre el otro, pues eso alteraría la disposición del manto de plumas; la muñeca, que se reduce a una prolongación en dos falanges, tiene una articulación a charnela que impide las flexiones hacia arriba o hacia abajo, cumpliendo bastante bien su función de estructura del ala. En cuanto a las plumas, se podría decir, que su disposición en las alas recuerda un poco un techo de tejas. Básicamente existen dos tipos de plumas: unas pequeñas y blandas, de aspecto variado y algo incierto, y unas para el vuelo, que (junto a las de la cola a modo de timón) son las más grande de todas, las más duras y las que tienen un perfil más bien definido. Aparte  de éstas hay otras plumas menores, de cobertura, que se sobreponen a manera de escamas y cumplen la función de protección mecánica. Además, las alas y la cola también desempeñan la función de aumentar al máximo la superficie del cuerpo durante el vuelo, reduciendo el peso al mínimo de manera que el perfil resultante no podrá ser deducido del cuerpo mismo, sino que el dibujante deberá estudiarlo caso por caso.

Mientras vuela, cada pájaro tiene su propia figura típica que, además, como ya hemos dicho, es muy distinta a la del modelo en reposo. Se ha calculado que en el mundo existen aproximadamente 9000 especies de pájaros y 25000 subgéneros, cada uno de los cuales presenta unas proporciones diferentes entre las distintas partes del cuerpo: alas, caja torácica, cuello, cabeza, patas y cola. Partiendo de esta consideración nos resulta difícil sugerir un esquema geométrico de formas simples que facilite la realización del dibujo de un pájaro; de hecho, y según la especie que queramos representar, cada vez habrá que construir un croquis con sus características específicas. 

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